Ufffffffff, ¡qué emocionante leerte! Bienvenida a RSA.
Tuviste ese comienzo que todo viaje merece: con drama,
aventura, adrenalina, diversión y expectativas. Tengo muchas preguntas para
hacerte, pero las voy a dejar para más adelante. Simplemente te voy a decir que
te imaginé a cada instante, etérea como un elfo, pero decidida a cada paso.
Debo confesarte que en los últimos años descubrí en vos una mujer con una
fortaleza impensada. Tu fuerza y tu dulzura te vuelven mágica, hermana.
Bueno, ahora te voy a contar acerca de las emociones que
trajo mi travesía, y lo voy a hacer como si fueran los primeros días.
Si tuviera que describir cómo me siento hoy, Sofi, diría que
como una espectadora. Estoy sentada viendo una película de la cual no formo
parte; no tengo papel de reparto ni tampoco soy parte del relleno, de los
extras. Esto último es una suerte, porque en definitiva podría llegar a pasarme
como en esa película de Woody Allen, no me acuerdo el nombre, donde la
espectadora logra meterse en la trama y hasta convertirse en protagonista. No
sé, creo que si formas parte de la película y ya te tocó de entrada ser extra,
es difícil moverse de ese rol.
Vos me conocés, pero juguemos a que no es así. Mi nombre es
Cari, estudié Comunicación Social y trabajo para una editorial. Estoy casada
con un hombre peculiar. Hoy diría que es mi compañero de vida, pero que lo del
matrimonio todavía lo estamos trabajando, descubriendo. Así que no le voy a
decir marido, pareja ni nada similar; simplemente lo voy a llamar F, para
preservar su identidad jajaj. ¡Qué misteriosa! A él no quiero exponerlo en el cyberespacio.
Otra cosa que sabés muy bien, es que uno de mis sueños era
irme de Buenos Aires a un lugar remoto y trabajar desde un café de lo que me
gusta.
Como la vida es a veces (sólo a veces) muy dulce, un día
conseguí trabajo en una editorial, tal como siempre quise. Entré derechito en el área de prensa y ahora estoy explorando los caminos de editora. A pesar de que conocés mi profesión, creo que ésta va a ser
una excelente oportunidad para contarte ciertos detalles de lo que eso
significa. Pero no hoy. No.
Hoy estoy para contar que sí, que lo logré. Como a F le
ofrecieron trabajo en Tierra del Fuego, después de muchos pero muchos contra tiempos
(de los cuales ya hablaremos), me animé a hablar con mis jefes para proponerles
trabajar de forma remota. Tenía la capacidad, la reputación, la posición para
jugármela. Y acá estoy, escribiéndote desde un café en un pueblo perdido en el
mundo.
Pero por supuesto, cuando uno llega a una meta, pareciera que tan sólo vuelve
a un inicio. ¿Y ahora qué? Se supone que uno tiene algunos ideales de cómo
construir su propia felicidad. Esta situación es parte de mi construcción.
Calculo que entonces ahora me tengo que dedicar a transitar el camino de ser
feliz.
La realidad es que hay muchas pequeñas cosas de las cuales
estoy disfrutando. En estos días te las voy a contar. Pero ahora, Sofi, bueno…
ahora me siento como la espectadora de una película. Podría meterme en la trama
y podría elegir el rol. Pero todavía no conozco el acceso.
Todo esto te lo escribo escuchando Buena Vista SocialClub… acompañando mi espíritu melancólico y dejando de lado un poco el brit rock. Creo que es para equilibrar un poco con el frío y el
viento del Mar Argentino. Ya te vas a dar cuenta con las imágenes que dejo, que
este es un lugar en el mundo ideal para exaltar personalidades melancólicas
como la mía… Ese sol que ves, es un sol de mediodía.
Mirá como son los caminos de la vida…7000 km nos separa,
pero las dos estamos en el mar. ¿Qué afortunadas, no?
Desde el fin del mundo, hasta muy pronto.
PD: El Mundial no es apto para cardíacos… Vamos Argentina
que se puede!!


No hay comentarios.:
Publicar un comentario