Escribo desde mi escritorio de la editorial. Ésta se ubica en el no muy bello barrio de Tribunales, a dos cuadras de Callao y Corrientes. A mi me da la sensación de que las personas acá creen que llevan una vida agitada, pero lo que verdaderamente los enloquece es la velocidad de los acontecimientos que los rodea: autos descontrolados, personas aceleradas, ruidos extremos y carteles publicitarios. En sí mismo, el ser humano suele ser rutinario y más bien pasivo. Por eso cuando se aleja del caos, se aburre. No es su propia vida la que actuaba, sino su escenografía.
Quiero comentarte algo acerca de lo que te decía del free fallin´ y lo que me acotaste al respecto. Mi base está, los cimientos de los que hablas están, pero tienen una construcción introspectiva, es decir, no se basa en un proyecto como ser comprar una casa o viajar a Europa. No, lo mío trata de liberarse de las dependencias del sistema (algunas, todas es imposible): que los lugares y las obligaciones no me aten. Por eso decidí salir de la relación de dependencia laboral y deshacerme de un alquiler, muebles y mucha ropa. Hoy estoy viviendo en el sur con F, pero tengo la esperanza de que el destino nos lleve por diversos caminos, diversas tierras. Al menos por unos años. Y para eso necesitaba liberarme de las paredes y los techos y aún así seguir "produciendo" para poder vivir. Conclusión: yo me generé a propósito la carencia de límites para sentirme libre; pero la realidad es que a veces me da miedo eso de no tenerlos. Entonces es como una libertad incontrolable: se vuelve free fallin´. Una especie de pánico generado por aquellos mismo que busqué. Pero apenas recupero mi confianza, encuentro mi piso, el que siempre estuvo, donde pararme firme.
Ahora paso a otro tema: te envidio jajajja. Cómo hubiera querido estar en el boliche y, por sobre todo, en el campeonato de surf. INCREIBLE lo que contás! No tenés nada que lamentar, estabas en el mejor lugar posible. Tu castillo hoy es fascinante! No pienses en si mañana se derrumba. Entre guerras y sufrimientos, existe una certeza: la vida es puro presente.
Yo te cuento que estoy con muy poco tiempo. No es nada fácil venir unos días de visita a Buenos Aires, teniendo que trabajar de la mañana a la noche acá en capital. No alcanza el tiempo para repartirse entre las actividades obligadas y los programas con amigos y familiares. Confieso que me estresa un poco. Estoy intercalando reuniones laborales con trámites personales en horario de trabajo, para poder cumplir con algunos objetivos de este viaje. Así que naturalmente habrá gente que quedará fuera de la agenda. No puedo evitar sentir un poco de culpa... pero bueno, es algo que tengo que aprender a manejar. No siempre se puede con todo, no siempre todos quedarán felices y muchas veces a varios les costará entender.
Como verás, no tengo hoy actividades muy emocionantes para contar, sino más bien sensaciones y temas un tanto plomos jajaj.
Los dejo Planeta Tierra y Sofi...a trabajar!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario