miércoles, 16 de julio de 2014

El Efecto Graffiti

Buenas tardes Cari y Planeta Tierra!

Me siento a escribir y pienso, de qué escribo? Que tengo ganas de contarle a Cari? Y simplemente, en vez de forzar algo, un tema, que desde ya que hay muchos, pero que no tengo adentro en este momento, que no me surge, prefiero sentarme y que las palabras fluyan. Pero por donde se empieza? Bueno, en realidad ya empecé… y una a una van apareciendo las palabras, sin proponérmelo demasiado. Es como un efecto en cadena, cada palabra anuncia a la siguiente, sin saber cual será, sin saber el destino, pero el destino está latente, se siente, hay un propósito final, potencial. 

Podría borrar todo lo que escribí hasta ahora, truncar el destino y empezar devuelta y nunca sabríamos hasta donde hubiese llegado. Y así es la vida en realidad, no? Cada acción, cada decisión que tomamos define nuestro camino hasta el final. Y no sólo eso, también las interrupciones en ese hilo conductor hacen que el destino sea diferente. Por ejemplo, recién interrumpí la escritura, me levanté, fui a la cocina a buscar la comida, y ya esa acción hizo que el texto variara completamente. Una mínima variación es suficiente para cambiar el destino. 

Y a esta altura te estarás preguntando, porqué el título dice el Efecto Graffiti? Más bien se debería llamar el Efecto Mariposa, el clásico y bien conocido efecto en el que se dice que el batir de las alas de una mariposa en un lado del planeta puede generar una tormenta al otro lado. Y sí, también se podría haber llamado así. Pero hace unos años ya, un día cualquiera, sin importancia, pasé por una pared llena de graffitis y unos metros después apareció una pared completamente blanca. Me llamó la atención que una esté tan poblada y la otra completamente solitaria, prístina y pura. Podría ser, por supuesto que hayan estado ambas invadidas de graffitis y que pocos días antes a yo verla, la hayan pintado. Pero más allá del caso particular, esto que vi ese día se repite constantemente, no hay graffitis en todas las paredes, en toda la ciudad, en todo el planeta. Mismo en paredes contiguas puede darse, como decía, en una están todos los graffitis ensimismados, y en otra no hay nada. No te hace acordar a algo? A mi me hace acordar a playas, restaurantes, colas de supermercados y tantas otras cosas más... Pero cual es el origen? 

El origen de que esa pared en particular haya sido seleccionada entre tantas otras, es simplemente que una persona se animó. Esa pared alguna vez fue blanca también. Y hubiese quedado siempre así, de no ser porque a uno no le importó ser el único, el que rompiera con la pureza. Y una vez que el primero se animó… chau, todos al ataque. Esa pared fue declarada propiedad de los graffitis. Ya el resto no se siente mal de expresar su arte ahí, ya que ya está infectada, ya está poblada. 
Este efecto graffiti lo vengo viendo en todos los ámbitos de la vida, pero particularmente ahora me vino a la mente a raíz del mundial, sí, devuelta y para cerrar! Y en especial, por el síndrome Messi. Era lógico que todos se pusieran a hablar, pero no se si vos lo notaste, pero primero se sentían opiniones variadas al respecto (que jugó mal, que jugó bien…) y eran relativamente pocas las opiniones, pero cuando apareció el primero que se animó a hablar bien de él, largo y tendido, con argumentos, todos empezaron a hacerlo, se contagiaron o sintieron que el primero que lo hizo les dio el “permiso” para hacerlo ellos también. De pronto fue una avalancha de comentarios y gente compartiendo textos de otra gente. Y así pasa en tantísimos otros casos, política, religión, psicología, medioambiente, etc. Cuando uno da el primer paso, el resto lo sigue.


Podría escribir más sobre el tema, pero creo que quedó claro y las palabras (como si tuvieran vida propia) me están llevando lenta, e irremediablemente hacia el destino. Y sé que no descubrí la pólvora, pero sólo te quería contar que a mi me gusta llamarlo el Efecto Graffiti.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario