martes, 8 de julio de 2014

Into the Wild

Planeta Tierra...Sofilinda!
Tus palabras me llegaron en todos los sentidos. Y lo digo literal. Vi a los animales, los escuché gemir, olí la sangre, sentí el pelaje entre mis dedos, pero no voy a mentir, también experimenté el sabor de la carne asada en mi boca.
Es un tema difícil, tanto que es de esos que confieso que prefiero ni pensar demasiado. 
Bueno, tengo que interrumpir mi línea de pensamientos...estoy en el café Narciso de Río Grande Tierra del Fuego, van 30 minutos de la semifinal de la copa del mundo y Alemania le va ganando 5 a 0 a Brasil. Estoy sin palabras. Es histórico y me da tristeza a pesar de tener un corazoncito alemán. 5 a 0 el anfitrión? Es humillante. Y en algún otro momento me encantaría conversar sobre el tema de las raíces, las nacionalidades, las fronteras...
Ahora sigo con el partido...ya vuelvo.
Bueno, debo confesar que sigo en shock. 7 a 1!!! 7 a 1!!!!!!!!!!!  
Lamento este quiebre de la charla...pero no se si lo dije: 7 a 1!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Ya vuelvo.

Acá estoy.
Volví con esta música. Es esencial que leas escuchándola. No elegí a Eddie Vedder por azar.... en 1 minuto estoy de nuevo palpitando lo que veníamos hablando: el hombre vs la naturaleza. Estas canciones pertenecen al Soundtrack de una de mis películas favoritas: Into the Wild. Recordarla me pone la piel de gallina. Todos, pero todos los puntos que mencionás en tu post están de alguna manera abordados en la película.
Y hay una escena terrible: el protagonista ya está en ese lugar al que siempre quiso ir, un lugar extremo, pero por sobre todo alejado del sistema, de la sociedad que te corrompe, te mecaniza, te esclaviza de la peor manera...la sutil. Y ahí está él, muerto de hambre yendo a cazar para sobrevivir. Fracasa en el intento, a pesar de seguir los consejos que le dejaron en algún pueblo. Y después llora. Llora mucho y con una angustia asfixiante: había matado a un ser vivo, se había vuelto un asesino. 

No podía escapar de la esencia humana.

La verdad me gusta la carne, la como poco, pero me gusta. Y no lo pienso. Pienso en muchas cosas, pienso demasiado, pero esto no. Quizás, como cuando hablaba de los árboles y los nuevos paisajes, este no sea un momento en el cual pueda encarar el tema y decidir por qué yo hago lo que hago en relación a mi cuerpo y mi alimentación y la naturaleza.

Queda claro que repudio con todo mi ser a esa innombrable, que con 19 años se ganó la fama, deseada por muchos, de una manera vil. La realidad es que creo que el ego y la notoriedad le juegan una gran mala pasada a esta muchacha. Y a muchos. 

Quiero seguir con este tema, por eso te voy a abrir una ventana relacionada. Vos lo encarás desde tu mirada social-científica. La mía es social-social:
Un autor llamado Karl Mitcham analiza la relación de la sociedad con la técnica y la naturaleza. Él dice que hay 3 modos del ser con la tecnología y con la naturaleza: el escepticismo antiguo, el optimismo del renacimiento y el desasosiego romántico. La primera corriente parte de la idea de que el uso y transformación que el Hombre tiene sobre la naturaleza es malo pero necesario. El segundo, que es voluntad divina (osea de Dios), que el Hombre domine a la naturaleza. Todo le pertenece, por decirlo de alguna manera. La tercera mirada abraza los usos de la tecnología, la técnica puede revelar lo sublime, pero debe pensarse sólo para crear, para construir. Si se sobrepasan los justos límites, se debilitan los lazos con la naturaleza, y necesariamente también los lazos del afecto social.

Muchas personas lamentablemente cuando salen a cazar ni siquiera se justifican con todos las excusas que enumeraste. Simplemente piensan que el hombre tiene derecho sobre la naturaleza, como una especie de monarquía: es un poder que proviene del mandato divino, no se discute.

Una de las grandes debilidades humanas: el poder.

Esto sigue eh.....
Vamos Argentina a ganar Carajo! 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario