jueves, 14 de agosto de 2014

Esa fina capa

Buenas tardes/buenas noches Cari y Planeta Tierra!

Tu último post siento que fue como la continuación del mío, creo que lo complementó de manera perfecta. Aquello que me faltó decir o que podría haber escrito, pero no me salió en palabras adecuadas, lo pudiste expresar vos, desde tu lado emocional, melancólico y sincero.

Pero a mi me pasa un poco diferente (o quizás no tan diferente?)… Comparto todas las cosas de las que hablaste, empatizo con ellas, con vos, con tu forma de verlas. Sin embargo, en este momento en mi vida, lo siento diferente, no me siento adulta adulta.  Y esto es algo que en realidad quería incluir en el post anterior, pero que por alguna razón no me salió decirlo, como si de alguna forma supiera que iba a tener otra oportunidad para expresarlo: ahora!

Cuando hablaba (y vos también), de la pérdida de la niñez, pérdida de la espontaneidad, de la "caraduréz" (se podría decir) y del miedo a explorar el mundo, es verdad que siento un poco la carencia, pero no porque yo no sepa encontrar la niñez dentro de mi, no es que esté escondida o enterrada bajo muchas capas de adultéz. No. Yo la siento casi en la superficie. Una fina capa se interpone, que fue creada por mi; por mis inseguridades, por miedo al que dirán, aunque también puede ser un poco por las ganas de sentirme grande! Pero en realidad, en el fondo, no me siento grande y seria, siento que sigo siendo la misma de siempre. No hubo un antes y un después, algo que me marcó, diferenciando la niña de la adulta. Los días pasaron y sigo siendo yo. La niña niña, la niña adulta, la adulta niña. Pudieron ser tres, pero en realidad es sólo una. El paso siguiente sería la adulta adulta, pero sinceramente no creo (y no espero) que eso pase!

Hoy me siento que con sólo raspar un poco la superficie, la niña sale con ganas! Con ganas de cantar, de bailar, de dibujar, hacer manualidades y rompecabezas, de leer libros de fantasía y de ciencia, de amar a los animales y jugar con ellos y también de jugar a ser grande!
Y lo más divertido es que lo hago, la niña interna sale constantemente! Vos sabés muy bien Cari, que hago cada una de esas cosas! Son cosas que hacía de chica y que simplemente las continué haciendo, porque… por qué no? A veces tengo momentos de vergüenza, de sentirme ridícula, pero no puedo evitar seguir haciéndolo, es más fuerte que yo!


El otro día nos juntamos con un grupo de amigas que me hice acá a hacer manualidades y nos vamos a seguir juntando una vez por semana, en el mismo lugar, a la misma hora; un grupo de 10 mujeres grandes en un salón, juntándose a hacer manualidades. Cuando se lo conté a A me dijo, ‘pero eso no es para nenes??’ Y yo le contesté que no, de hecho ni se me había ocurrido!

Quizás las palabras de A me podrían haber hecho “recapacitar”, si no fuese porque otras 9 mujeres más opinaban igual que yo: no me importa nada, yo sólo quiero divertirme! Lo que quiero decir es que, sabés cuál es el último factor que me incentiva a hacerlo o a no hacerlo? Las personas! Que raro no? Jaja 

Creo que es muy difícil no dejarse influir por las palabras del otro. Cada vez estoy más convencida de eso. Todas nuestras acciones no son más que una extensión de las acciones de las personas que nos rodean. Ninguno de nosotros es un individuo inconexo del resto. Es como una red. Tus acciones influyen las mías, y viceversa. Pero sobre todo, son tus palabras las que influyen sobre mis acciones, y viceversa. Las palabras son demasiado poderosas, hay que tener extremo cuidado de cómo se las utiliza!



Últimamente se me dio por las citas. Esto expresa bien lo que quiero decir:
"Las palabras tienen el poder de destruir y sanar. Cuando las palabras son buenas y sinceras tienen el poder de cambiar al mundo" – Buda
O esta otra:

“Una palabra es suficiente para hacer o deshacer la fortuna de un hombre” – Sófocles 

1 comentario:

  1. Que lindo!! Los últimos tres posts, muy buenos chicas! !
    Bah, que digo todos!!!
    Acá mi niña y mi adulta interior esperando el próximo :-)

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