Sofilinda, bello Planeta Tierra!
El tema que trajiste a nuestro blog es para mí apasionante.
Una de las actividades que más disfruto en la vida es reunirme con amigos, menos amigos, conocidos y desconocidos (porque en muchas reuniones hay de todo) y debatir acerca de nuestra existencia.
Y allí, con una buena picada y una copa de vino, es de religión y política de lo que en especial me fascina que se hable, porque es en esos instantes donde se entrelazan muchos otros aspectos del ser, matices de las vidas de las personas que nos rodean: su formación, su sensibilidad, su entorno, la apertura, las vivencias (o carencia de ellas) por fuera de las zonas de confort, pero por sobre todo, sus miedos. Nuestros miedos.
No es un simple miedo a que el otro te cambie la opinión. No, porque
justamente la opinión no significa sólo eso. Hay mucho más detrás de lo que decimos: por ejemplo años de levantarse para ir a misa, años de idolatrar las palabras del abuelo sobre Perón o Evita, años de recitar ciertas frases en la escuela, días enteros dedicados a aprender pasajes de la biblia, una comunión, una herencia, una IDENTIDAD. Entonces las personas no tememos que nos hagan cambiar de opinión. Las personas tememos que nos pongan en duda nuestra IDENTIDAD.Es por eso que generalmente no queremos escuchar.
Si cuestionas mi creencia en Dios o mi amor por Evita, estás queriendo no sólo que me replantee esos temas desde la lógica, sino que me obligás a cuestionar años invertidos en hábitos, y me obligás a cuestionar a mi familia. Y si realmente me hicieras dudar, me voy a angustiar...
Tengo dos cuentos reales al respecto: una amiga fue criada con ideología Nazi. Cuando las amistades la obligaron a replantearse acerca de su partidismo, ella se negó a escucharlos. Cómo iba a estar equivocado su padre, que durante años le explicó todo lo bueno del Fuehrer? Y cuando finalmente cambió de opinión, se alejó y dejó de hablarse con el padre durante mucho tiempo; las cosas después nunca fueron iguales. Cambiar de idea derivó en mucho más.
Otra vez estaba en una reunión y debatíamos sobre el cielo y el infierno. Y sobre Dios. Una de las chicas era muy religiosa católica. En un momento le dije: pero si Dios decide bajo las leyes de los mandamientos enviar a alguien al infierno, todo el sistema tiene algo de perverso, nada de misericordioso y en definitiva, Dios es el Diablo; las dos caras de una misma moneda. La chica no supo contestar y se puso a llorar desconsoladamente.
Creo que son dos ejemplos claros de por qué la gente no quiere hablar de política y de religión: son dos temas que delatan que en el fondo somos Sujetos sociales. Hay sujeción. Osea, no pensamos algo porque así lo creemos nosotros de base, sino porque nos educaron para creerlo.
En el fondo no somos libres.
Miedito...
Los caminos de la vida pueden resultar asombrosos. Sofía y Carina son dos hermanas que por circunstancias inesperadas se encuentran separadas por miles de kilómetros. Nacionalidad: Planeta Tierra cuenta su historia real y cotidiana; una historia donde lo esencial es compartir sus nuevas experiencias, lo que sienten, las inquieta y lo que opinan. Las fronteras son tan solo una construcción y 7000 km no es nada.
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Que tema interesante! Da para mucho. Tu punto de vista es para mas debate!
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