Cari y Planeta Tierra,
El viernes pasado tuve una conversación de
esas muy interesantes, profundas y hasta “polémicas”, de las que caen dentro
de la categoría “en la mesa no se habla de política ni religión”. Mi
interlocutor prefería guardarse sus opiniones, sólo respondía de manera cuidada
a las mías. Lo respeto, pero porqué? Porqué no hablar de esos temas? Acaso tenemos
miedo de que el otro nos convenza de su postura? Si realmente nadie habla de
esos temas, nunca va a haber intercambio, avance, evolución, cada uno se quedaría
con lo que aprendió y lo que cree en base a eso, lo cual inevitablemente es
limitado.
Entiendo que en ciertos contextos hablar de
esos temas directamente es o era peligroso. En épocas de represión, dictadura y
persecución no hablar equivalía a autopreservación, hablar de esos temas con
personas fuera de tu círculo íntimo no era inteligente. Pero ahora y al menos
en nuestro país (y acá en Sudáfrica también) por suerte gozamos de una casi
completa capacidad de libre expresión. Porqué no aprovecharlo?
No es uno de los propósitos en esta vida
aprender unos de otros? Mismo desde nuestro nacimiento, instintivamente buscamos imitar a otras personas. Aunque no me guste o no esté de acuerdo con lo que
escucho, qué otra forma hay de crecer? Abrir la mente y conocer otras culturas
y otros puntos de vista no pueden nunca dañarnos, sólo aprender y ampliar
nuestro espectro de conocimiento. Y de última, "tómalo o déjalo"!
Y quizás, con la ayuda de un poco de humildad,
dejando el orgullo de lado, podemos aceptar cuando lo que creíamos resulta que estaba
equivocado. Es ridículo pensar que todo lo que hoy creemos saber es único y es la
verdad.
Imaginate un mantel cuadriculado, lleno,
lleno de mini cuadraditos. Cada cuadradito representa un conocimiento. Como te
imaginarás es un mantel muy grande! Yo poseo ciertos (relativamente) pocos cuadraditos,
vos otros, probablemente algunos nuestros se superpongan, otros no, vos seguramente
poseas algunos más. Por otro lado, otras personas en el mundo puede ser que compartan
conmigo menos de un 10% de esos cuadraditos.
La mayoría de la gente intenta ir ganando
un cuadradito más a medida que avanza la vida, queriendo abarcar la mayor parte
del mantel. Normalmente esos fueron compartidos por otras personas que ya los
poseían. Por ejemplo en el colegio y la universidad los profesores nos llenan
de cuadraditos (a veces más de los que podemos sostener!) y cuando pasamos esa
etapa, la forma de seguir obteniendo más sigue siendo a través de otra persona
(también podemos encontrarlos en el camino, investigando, pero no es lo más
habitual), ya sea en charlas cara a cara, a través de un libro, la compu, la
tele o cualquier medio de comunicación, siempre atrás hay uno o más poseedores
de cuadraditos que se animaron a compartirlos. Esos cuadraditos se van transmitiendo,
replicando y desde ya a veces cambian un poco de forma o color a medida que van
circulando de persona a persona.
Pero hay personas que se guardan ese
cuadradito celosamente sin querer compartirlo y a su vez no quieren recibir otros
de otra gente. Qué desperdicio!
No es sano tampoco pretender tener el
mantel completo, de hecho es imposible. Y hay mucho que puede ni siquiera
interesarnos (como a mí por ejemplo las marcas y modelos de autos o… la verdad
no se me ocurre en este momento otra cosa y por otro lado si no tengo que
sacrificar otros conocimiento, tampoco me molestaría saber las marcas y modelos
de autos). Pero en mi opinión, el mantel es tan increíble, heterogéneo e
interesante, que conocerlo no es para mi un deber o una tortura, sinceramente creo que es
divertido!
Bombardeemosnos de cuadraditos!!


Releyendo esta entrada... me gusta mucho. La analogía con el mantel es genial.
ResponderBorrar