Será porque fue el día del niño? Será porque murió Robin Williams? Será porque hoy leí un manuscrito llamado "Un diálogo entre el Principito y un psicólogo"? O será porque nuestros pensamientos siguen conectados de alguna forma mágica, que hoy, justo hoy (no ayer, ni el domingo... hoy), mis pensamientos estuvieron sumidos en los mares de la infancia.
Y entonces, después de un arduo día de vida de adulto, leo tu post: hermoso, reflexivo, científico pero con pinceladas emocionales. Fantástico!
Hasta recién me preguntaba por qué hoy me siento melancólica, por qué de ese nudo en la garganta, esas ganas de llorar que cada tanto llegan, de la nada, inexplicables.
Pero esta vez la respuesta se hizo presente de la mano de tus palabras: miedo a que mi niño interior quede desdibujado por la hipocresía y el artificio forzado de la vida adulta. Quizás siempre fue ESA la respuesta, pero la desconocía.
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Qué es lo que acabo de enumerar? BINGO! Es la mismísima, descripción del deber ser adulto: dinero, impuestos, seguros, consumo, competencia y responsabilidades.
Desde pequeños, la sociedad entrena a sus miembros para superar nuestras ganas de hacer berrinche, patalear, llorar, tirar todo y salir a explorar y jugar.
Cada parte del sistema llamado Sociedad nos adoctrina por el camino de aplacar los impulsos hasta lograr que los camuflemos con éxito.
Entonces, cuando vemos a un adulto llorar, gritar, reír fuerte, explorar, bailar, correr en público o fuera de contexto, a eso lo llamamos enloquecer.
Y esto claro que se relaciona con la conservación de la especie. Si los niños no se vuelven adultos civilizados, la extinción de la familia, como eje social, sería muy probable, y con ello el ocaso de la procreación garantizada que la humanidad precisa.
Sin embargo, creo que caemos en un error mayúsculo: confundimos la espontaneidad del ser niño, con la inmadurez. Entonces, en el afán de cumplir con nuestros roles de hombres y mujeres serios, olvidamos la frescura, la impulsividad, el juego, la risa franca, el abrazo frecuente, el salticar y cantar por las calles.
Eso no es ser inmaduro, eso es vivir el presente, VIVIR con mayúscula.
Por eso hoy sentí melancolía. Entre tanta actividad adulta le había soltado la mano a mi niño interno, y eso... eso no es un día bien vivido.
Son las 22:20 de la noche, tengo casi 2 horas para revertir esa situación. Que así sea.
Me voy a jugar.





Cari, me encantó!... comparto gran parte de lo expresado... empatizo. Un beso.
ResponderBorrarCari, ojala hayas podido usar lo que quedabada del dia para jugar! Y hoy sigas con uno de esos dias a tu medida! Hermoso!
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